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Laboratorio Emocional.

Actualizado: 30 jun


¿Cambias de personas, pero no de historia?


A veces terminamos una relación, empezamos otra y con el tiempo aparece una sensación conocida, el mismo conflicto, la misma dificultad para poner límites, el mismo miedo a ser rechazados o la misma sensación de tener que esforzarnos para que alguien se quede. También puede ocurrir en amistades, en la familia o incluso en el trabajo, diferentes escenarios, pero emociones parecidas.


¿Por qué repetimos formas de vincularnos que muchas veces nos hacen sufrir?


Desde la psicoterapia psicoanalítica, una parte de la respuesta se encuentra en cómo construimos nuestros primeros vínculos. Durante la infancia no solo aprendemos palabras o comportamientos; también aprendemos, a través de nuestras experiencias con los otros, una forma de entender la cercanía, la confianza y el cuidado.


Esto no significa que nuestra infancia determine completamente quiénes somos, pues las experiencias tempranas influyen, pero no nos condenan a repetirlas y la historia personal puede ser comprendida y transformada.


Freud observó en su trabajo clínico algo fundamental: muchas veces aquello que no logra ser elaborado no aparece como un recuerdo claro, sino como una repetición, así que la persona no siempre recuerda una experiencia emocional; en ocasiones la vuelve a vivir en sus relaciones, en sus elecciones o en sus formas de responder.


Por eso, desde una mirada psicoanalítica, la pregunta no es solamente:

“¿Por qué me pasa siempre lo mismo?”

También es:

“¿Qué historia estoy repitiendo sin darme cuenta?”


Así que la psicoterapia psicoanalítica busca convertir lo repetido en algo que pueda ser comprendido, pues en el espacio terapéutico la persona puede:

-Observar sus patrones: reconocer qué situaciones aparecen una y otra vez y qué lugar ocupa en ellas.

-Comprender su origen emocional: explorar cómo ciertas experiencias tempranas pudieron influir en la forma actual de relacionarse.

-Dar significado a sus reacciones: entender por qué ciertas situaciones generan respuestas intensas, incluso cuando parecen no tener sentido.

-Crear nuevas formas de vínculo: no desde la obligación de cambiar quién es, sino desde una mayor libertad para elegir cómo relacionarse.


El objetivo del proceso no es encontrar culpables en el pasado ni quedarse atrapado en la infancia, es comprender cómo la historia de cada persona sigue participando en el presente, pues muchas veces no repetimos porque queramos hacerlo, repetimos porque hay algo en nosotros que aprendió esa manera de relacionarse. Y cuando eso puede ser pensado, hablado y comprendido, deja de ser un destino y empieza a convertirse en una posibilidad de cambio.


Referencias:


Freud, S. (2006). Recordar, repetir y reelaborar (Nuevos consejos sobre la técnica del psicoanálisis II). En Obras completas (Vol. XII, pp. 145–157). Buenos Aires: Amorrortu. (Trabajo original publicado en 1914).

 


Eye-level view of a serene forest path surrounded by tall trees


 
 
 

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