Psicología fisiológica .
- psiconvero
- 30 nov 2025
- 3 min de lectura
La biología del bienestar humano
Últimamente escuchamos hablar contantemente de nuestras hormonas, que la dopamina está baja, que necesitamos más serotonina, que la oxitocina es la hormona del amor o que las endorfinas nos hacen sentir bien.
Las mencionamos en conversaciones, aparecen constantemente en redes sociales y forman parte de muchas recomendaciones sobre bienestar, sin embargo, si nos detuviéramos a preguntar qué hace realmente cada una o cómo influye en nuestra vida cotidiana, probablemente descubriríamos que sabemos menos de lo que creemos.
Y aunque a veces parezca que la felicidad depende únicamente de estas sustancias, la realidad es un poco más compleja e interesante; pues nuestro bienestar tiene una dimensión biológica importante, pero también está atravesado por nuestras emociones, nuestras relaciones, nuestra historia y la forma en que damos sentido a lo que vivimos.
Sin embargo, si bien conocer cómo funciona esta parte biológica no resuelve todos nuestros problemas, sí puede ayudarnos a comprender mejor por qué ciertas experiencias nos hacen sentir más motivados, conectados, tranquilos o satisfechos.
Dopamina:
La dopamina suele ser conocida como la hormona del placer, pero en realidad está mucho más relacionada con la motivación, es la que aparece cuando nos proponemos una meta, avanzamos en un proyecto, aprendemos algo nuevo o sentimos que estamos progresando, esta nos impulsa a movernos hacia aquello que deseamos.
Por eso actividades como establecer objetivos realistas, aprender nuevas habilidades o reconocer nuestros pequeños avances pueden estimularla favorablemente.
Serotonina:
La serotonina está más relacionada con la estabilidad emocional y participa en la regulación del estado de ánimo, además suele asociarse con esa sensación de tranquilidad que aparece cuando sentimos que nuestra vida tiene cierto equilibrio.
El descanso adecuado, la actividad física, la exposición a la luz solar y el cuidado de nuestros hábitos cotidianos contribuyen a su funcionamiento.
Oxitocina:
La oxitocina nos recuerda que necesitamos a los demás, se relaciona con los vínculos, la confianza y la cercanía emocional, aparece en los abrazos, en las conversaciones sinceras, en la compañía de quienes nos hacen sentir seguros y en los gestos de afecto cotidianos.
No es casualidad que las relaciones significativas sean uno de los factores más importantes para el bienestar humano.
Endorfinas:
Las endorfinas son una especie de analgésico natural que produce nuestro cuerpo, estas se liberan durante el ejercicio físico, la risa, el baile, la música y muchas actividades que disfrutamos. Nos ayudan a disminuir la sensación de dolor y favorecen estados de bienestar y relajación.
Más allá de las hormonas.
Entender como funciona nuestro cuerpo en este sentido es valioso porque nos recuerda que nuestro bienestar no surge de la nada y que lo que hacemos cada día influye en nuestra biología, y nuestra biología influye en cómo nos sentimos; sin embargo, reducir la felicidad únicamente a un conjunto de hormonas sería simplificar demasiado la experiencia humana.
Podemos tener momentos de placer y aun así sentirnos perdidos, experimentar bienestar físico y, al mismo tiempo, preguntarnos por el sentido de nuestra vida, también puede ocurrir lo contrario: atravesar dificultades y seguir encontrando motivos para avanzar.
Por eso, cuando hablamos de felicidad, es importante no caer en encasillamientos, pues la felicidad no es solamente química, pero tampoco ocurre al margen de nuestro cuerpo.
Desde la terapia vemos con frecuencia que el bienestar se construye en la intersección de múltiples dimensiones: la biológica, la emocional, la relacional e incluso aquella más profunda que algunas personas encuentran en sus valores, sus creencias o su propósito de vida.
Porque la felicidad rara vez es un destino, con frecuencia es el resultado de una relación más consciente con nosotros mismos y con la vida que estamos construyendo y viviendo hoy.
Referencias.
Martínez Yacelga, A. P., Martínez Yacelga, A. del R., Muñoz Martínez, A. V., & Lalaleo Analuisa, F. R. (2025). Las hormonas de la felicidad y su influencia en el estado de ánimo en las personas. Conectividad, 6(2). https://doi.org/10.37431/conectividad.v6i2.272
Zambrano-Sanguinetti, L. C., Márquez-de González, A. H., González-Noriega, R. V., & Fernández-Moreno, C. M. (2024). Neurotransmisores: Claves para optimizar la salud a través del ejercicio, meditación, dieta y autocuidado. Revista UGC.
Manrique Muñante, R. (2013). El amor: hay (bio)química entre nosotros. Revista de Química, 27(1-2), 29–32.



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