top of page
Buscar

Reconocer tu dimensión interna.

La distancia entre quienes somos y quienes creemos que deberíamos ser


¿Quién serías si dejaras de intentar convertirte en la persona que crees que deberías ser?


A lo largo de la vida vamos construyendo ideas sobre nosotros mismos, algunas nacen de nuestros deseos, pero muchas otras surgen de las expectativas de nuestra familia, de la cultura, de nuestras experiencias o de aquello que admiramos en los demás.


Sin darnos cuenta, comenzamos a imaginar una versión ideal de quién deberíamos ser, más exitosos, más tranquilos, más fuertes, más sociables, más espirituales, más productivos o incluso más felices, y aunque los ideales pueden orientarnos y ayudarnos a crecer, también pueden convertirse en una fuente silenciosa de sufrimiento cuando dejamos de verlos como una dirección y comenzamos a vivirlos como una obligación.


En terapia, con frecuencia descubrimos que algunas de nuestras exigencias no nos pertenecen tanto como creíamos, a veces son voces, mandatos, ideales o expectativas que hemos incorporado a lo largo del tiempo y que terminamos confundiendo con nuestros propios deseos. Por eso el trabajo terapéutico no consiste únicamente en cambiar o mejorar, también implica preguntarnos quiénes somos cuando dejamos de perseguir ciertas imágenes y comenzamos a escucharnos con mayor honestidad.


A veces eso requiere revisar nuestros ideales, otras veces implica reconocer que estamos creciendo de una manera diferente a la que habíamos imaginado y en ocasiones significa aceptar que la vida no siempre sigue los caminos que planeamos. Ser benevolentes con nosotros mismos no significa renunciar a crecer ni abandonar nuestros proyectos, significa reconocer que nuestro valor no depende exclusivamente de acercarnos a una imagen ideal.


Porque hay búsquedas que nos ayudan a encontrarnos, pero también hay otras que nos alejan constantemente de nosotros mismos.




 
 
 

Comentarios


bottom of page